PIENSO DEMASIADO LAS EMOCIONES E IDEAS, QUE ME PARALIZO.

A veces dejamos de crear no porque nos falten ideas.  Sino porque tenemos tantas; que elegir hace un nudo en la cabeza.

Si eres una persona creativa te identificarás con esto.

Hay días que mi cerebro suena así “a palomitas de maíz explotando en una olla” cada vez que toco la idea explota una chispa creativa y al final hay tantas palomitas ricas y sabrosas que el proceso creativo cansa.

Para momentos como esos, hacer menos es suficiente. Elijo salir a conectar al aire libre y no hacer nada.

 

Después   de la pausa, la reinvención creativa.

Detenerse y no hacer más, baja la parálisis por ideas. La vuelta a la calma en el proceso creativo es vital.

Luego de la pausa, me siento primero a nombrar porque me siento paralizada. Y a preguntar:

 

¿Qué quiero comunicar de verdad?

¿Si dejara de actuar desde la autoexigencia que haría más espontaneo?

 

Al nombrar la molestia interior, también aflora lo externo:  la falta de interacciones en mi emprendimiento, medir los resultados por los de otros.   

Pero también una verdad. ¿Cómo estoy comunicando mi proceso creativo?  

 

Dentro de mi cabeza está todo claro. Pero ¿lo tiene claro mi audiencia?

Y allí todo da un giro distinto. A veces solo estamos en la transición para cambiar de perspectiva. Pasamos de preguntar y esto ¿cómo se ve’?  a ¿qué está sintiendo el otro?

Hay circunstancias en que elegimos no nombrar en voz alta lo que sentimos y justo eso es lo que nos saca del bucle.

Activar el modo nombrar lo que sentimos. Nos guardamos la fricción interna por no causar incomodidad, cuando es justo esa incomodidad la que nos abre al entendimiento.

Así nos pasa con las emociones, bailan como palomitas de maíz dentro de nosotros que dejamos de nombrarlas por la fricción que puede causar en nuestro entorno, laboral, personal, familiar y en nuestro interior.

Dos cosas que enseña la fricción interna o externa: a nombrarla y a prender a comunicarla.

 Si sientes que te estás perdiendo a ti por no nombrar esa incomodidad que te causa una emoción, una relación, un proceso creativo, dale el espacio, has una pausa para que llegue la comprensión interna. 

Nómbrala, aunque sea por primera vez en tu hoja de papel. Si este  articulo te sirvió compártelo con un amigo/a que lo necesite.  

 

 

Cartas de autoconocimiento: El Observador Interno

 

Medellín, Colombia 03 de octubre del año 2026

 

Lili a su apreciada Lectora.

 

Espero que al leer estas líneas te encuentres bien.

 

En la mañana me preparé un tintico, saqué mi bitácora de escritura y me senté a escucharme. Esa charla de hoy estuvo un poco loca; empecé preguntando por las áreas de mi vida que siento van más despacio y sobre las claridades que aún no tengo.

Luego me asaltó un recuerdo del escritor “García Lorca” cuando lo invitaron a inaugurar la biblioteca del pueblo donde nació “Fuente Vaqueros”.

En un aparte de su discurso, él decía: que había momentos en los que se está en un lugar que es de nuestro agrado, y allí una pequeña melancolía llega.  Imaginando de cómo se sentiría su padre, esas personas que uno quiere en ese lugar. Que ojalá pudieran estar ahí para verlo y disfrutarlo, en esa pequeña añoranza ya no se disfruta igual el momento. 

 

 ¿Te ha pasado algo así?

 

Pensé en cómo a veces los pensamientos nos asaltan, nos escabullimos repentinamente. Como ser introspectivo que soy a veces me pillo imaginando, haciendo una pregunta, hilando una historia e ideando una hipótesis hiperdetallada sobre algo que ansío o inquieta, desde un lugar de disfrute.

Con los años ha aparecido en mí, “un observador interno”. Unos ojitos que miran hacia adentro, que me han enseñado a identificar esos momentos y elegir con qué engancharme.

Los pensamientos intrusivos, la nostalgia, la alegría y hasta la melancolía a veces también nos habitan desde un lugar inesperado.  No siempre desde un momento de tensión interna.

El observador interno te puede traducir los momentos sin pelearte con ellos. Mírate, como quien mira lo que ocurre y punto.

 

Después date el espacio para escuchar lo que te apareció en ese momento. No todo lo que nos hace ruido necesita ser resuelto de inmediato.

 

Chispitas de autoconocimiento para ti,  

 

Lili

 

  Para profundizar: [Conectar contigo en medio del caos diario]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué tanto te conoces?

De 1 a 10, cuánto crees que sabes de ti.

No creo que haya alguien en el mundo que se conozca al 100%. Por una sencilla razón cada etapa de nuestra vida trae sus propias circunstancias y nos da las herramientas para responder a ellas.  Al estar en constante evolución cada día somos un poco más distintos.

Si cada día se integran cambios en nuestra forma de ser, ver y reaccionar, pero como no tenemos activada la mirada hacia adentro no nos damos cuenta.

 

Antes de seguir leyendo, escribe esto ☕

Una mini pausa gratis con preguntas para ver qué tanto te conoces. Te toma menos de 3 minutos y no hay respuestas correctas.

[ Quiero mi pausa ] (se abre en otra pestaña; vuelve cuando termines)

  

Nunca te has sentado a aprender un poco más de ti. Te cuento de qué se trata.

Conocerse para mí, es identificar nuestras herramientas internas. Cuando una situación me está atravesando, cómo actúo.  Cuando necesito conectar con mi propia esencia a qué actividades acudo.

 

Con este ejemplo lo entiendes mejor:

1.     Me encanta escribir porque poner en palabras lo que siento, me da espacio para reflexionar sobre mis revoluciones internas, pero pasa algo muy chévere, expreso lo que me conmueve sin tener que compartirlo con nadie.

2.     Escribo para entender un tema y al exponerlo en el Blog lo interpreto mejor.

3.     Me gusta la escritura, porque cuando algo me agobia puedo elegir soltarlo en una hoja.

Sé que escribir es una de mis pasiones, pero también sé que es una herramienta de vida, y la elijo no porque es lindo escribir, si no que con ella algo dentro de mí se transforma.

Conocerte no es solo identificar lo que te gusta, es estar atenta a qué pasa dentro de ti cuando eliges algo:

* Si eliges reaccionar a personas, situaciones.

*Eliges no hacer una actividad

 *Cuando eliges escuchar una vocecita que te habla bonito, feíto, o quizás te inquieta

 *Cómo decides ver las emociones que te atraviesan

* Qué situaciones te causan miedo, pero qué haces con ese miedo.

El autoconocimiento es integral, lo puedes desmenuzar en cada una de tus áreas de vida.

Es saber mirarte con “verdad” y sé que ahí nos rajamos un poco, no es con dureza, ni critica. Es como poner un banquito dentro, al lado de corazón y observar esos pasitos que damos, irnos sorprendiendo con cada escalón que vamos conquistado.

Este pasito lo di con inseguridad, qué parte de mi requiere fortalecerse. Este pasito no fui capaz de darlo solo, dónde necesito ser mi propia presencia. 

El autoconocimiento es la facultad de abrir tu propio inventario interno: reconocer tus límites, desplegar tus fortalezas y usar la herramienta adecuada para cada momento. 


Déjame un comentario  y cuéntame  como te fue 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una pausa para reducir la rumia mental

 Hay días que tenemos muchas ventanas abiertas en la cabeza.

Has sentido que tu mente va a mil, que se juntan los quehaceres, las ideas y las preguntas el mismo día, como si se pusieran de acuerdo para fregarte la vida.

Eso pasa mucho, nos pasa a muchas personas. Pero, ¿qué hago con esa rumia mental?

Si hoy estás con muchas ventanas abiertas. Una micro-pausa de 5 minutos pude ayudarte.

Detén lo que estés haciendo en este instante. Si puedes parar, regálate solo cinco minutos.

 

Para,

mira a tu alrededor,

observa.

y nombra 10 objetos que veas a tu alrededor

 

Por ejemplo si hay :

Un cuadro dorado

Un sofá rojo

Un gato naranja

Una libreta azul 

 

Esto te ayudará a volver a ti.

Cuando la mente se llena de ruido y la cabeza se abruma, es muy fácil perderse en la rumia de pensamientos y desconectarse de una misma. Al detenerte, mirar tu entorno y nombrar las cosas sencillas que te rodean, le estás enseñando a tu cerebro a salir de la confusión y regresar al presente

Cuando no sabía mucho de mí, de cómo reaccionaba a mis rumias internas lo que hacía era confundirme con más preguntas, porque siento esto y me desesperaba con facilidad.

 Ahora he descubierto  que detenerme me ayuda más. Así que cuando estés en un bucle mental, toma una pausa,  respira y deja que la rumia desacelere de a poco.

De esta manera vas aprendiendo a sostener lo que emerge de ti misma. Tengo una pausa gratis más completa aquí   QUIERO MI PAUSA GRATIS por si quieres tener más herramientas de autogestión a la mano.

 

Recuerda,  cuando algo te pese demasiado busca ayuda. A veces las circunstancias nos tambalean, y sabes la claridad llega de a poco.

 

 

 

 

 

LA NECESIDAD DE ESCUCHA SINCERA

 Medellín, Colombia - septiembre 15 de 2026

 

 El espacio donde quepan nuestros ruidos 

 

Hoy me senté a buscar inspiración en una plataforma de ideas creativas, había un revoloteo en mis entrañas por activar mi creatividad. Días sin escribir en mi blog, temiendo perder esa voz que desde ahí habla.

Atiborrada de sugerencias por buscar ideas geniales en la IA. Decidí soltar esa perversa invitación y navegué por las infinidades fotografías del sitio con la convicción de escuchar mi resonancia interna, esa voz de ¿cómo lo haría yo?,  ¿qué dirías yo de lo que veo?

Abrí una página   Word en blanco e hice clip derecho - copiar sobre las imágenes que me gustaron. Esta me gustó mucho, había leído una frase del escritor Fiodor Dostoievski y al ver la imagen algo me recordó a ella.

La fotografía que me atrapó eran dos cuerpos suspendidos en el aire, danzantes en un columpio, en vez de cabezas emergían flores de su cuello. El cielo estaba despejado, tan azul, tan profundo, un aire de calma y pequeñas nubes los rodeaba.

Miré la foto varias veces, busqué la frase de Fiodor

“Quiero hablar de todo

con al menos una persona,

igual que hablo de las cosas conmigo mismo”

 

Miré la fotografía y releí varias veces: igual que hablo conmigo mismo. Y aquí estoy escribiendo sobre esto. Sabes a veces anhelamos eso, ser capaces de hablar con plena soltura de las situaciones que nos atraviesan, sin sentirnos cuestionados, psicoanalizados.  

Aunque no lo admitamos en ocasiones buscamos desesperadamente desnudar el alma, sin que tengan que entender nuestro dolor, ni temerle a las palabras expresadas.

Y tú ¿con quién desnudas el alma?

 Yo en pequeños fragmentos de lo que escribo.

 

Lili, chispitas de autoconocimiento para ti

Aprender a escuchar tu propia voz: una reflexión sobre quién queremos ser.

 

Esta es una reflexión sobre autoconocimiento: sobre como aprender a escuchar tu propia voz cuando las circunstancias te hacen dudar de quién eres.

Hay personas con las que uno se sienta a conversar y siente que ha aprendido mucho. Mi mente a veces continúa dándole vueltas a ciertos acontecimientos. Y esta semana fue una conversación la que quedó resonando en mí. Sobre las fricciones que surgen cuando elegimos un camino nuevo, el velo que se cae cuando nos damos cuenta que lo que amábamos hacer ya no nos resuena tanto.

Tener ese tipo de conversaciones en un entorno desconocido resulta interesante, porque nos quitamos la presión de sentirnos cuestionadas. en cambio, nos abrimos a escuchar las situaciones desafiantes del otro.

Tanto que sus vivencias, se convierten en un espejo. Es un alivio darse cuenta que no eres la única que ha sido atravesada por estas rupturas emocionales, laborales y económicas -que a ellos también le han pesado.

Es que uno no se imagina, que un día simplemente se va a levantar replanteándose la vida que había construido.  Hay ciertas circunstancias que nos empiezan a incomodar, es como si una parte de nosotros supiera antes que ya ese no es nuestro lugar. Desde mi experiencia, creo que estos rompimientos son una transición para los que estamos destinados a convertirnos.

Siento que autoconocerse también es aprender a notar lo que nos resuena, lo que nos hace ruido y nos llama la atención, hacer una pausa con intención, con nosotros mismas en medio de la bruma a conversar. Empezar a indagar, en quiénes nos queremos convertir.  

Este hilo de conversación no solo lo encontré con emprendedoras en un círculo de mujeres, me sorprendí cuando uno de mis líderes favoritos compartió que él también en un momento de su vida perdió su norte, que no sabía quién era.

Su artículo me llamó la atención. En menos de 24 horas la conversación de la duda interna, la ruptura y la perdida de camino, se volvía a cruzar conmigo. Entonces le comenté

¿Qué me estarán diciendo estos mensajes? Que justo en un evento de emprendedoras el tema había tenido esa energía.

Si, qué. ¿Por qué me habrán resonado tanto estas palabras? La interacción escaló cuando María respondió, abriéndome a una nueva mirada sobre mi comentario a Don David: que valía la pena preguntarnos también quiénes deseamos ser. Quizás sí sé quién deseo ser — solo que estoy aprendiendo a creerle a mi propia voz.

 

Si estas palabras también te resuenan, si también estás aprendiendo a creerle a tu propia voz — te invito a mi club de correos 💌. Ahí sigo compartiendo ejercicios, una vez al mes, para quienes también están despejando su bruma para empezar hablar desde su propio sentir.

 Únete al club 

 

 

 

Creatividad en la cocina: cocinar con lo que hay.

 Lo que tienes es suficiente: una historia sobre creatividad y confiar en ti misma

 Esa noche, sin saberlo, ella estaba a punto de descubrir de primera mano qué es la creatividad en la cocina cuando faltan los recursos: no tenía carne para el día siguiente. Sin muchas ganas, decidió remojar unas lentejas.

Para el almuerzo sacó la máquina de moler, se imaginó unas torticas de lentejas. Abrió la nevera para ver con qué las acompañaba y se encontró: un tomate y medio maduro, una cabeza de repollo intacto y un pepino olvidado. La invadió un sentimiento de tristeza momentáneo.

Su madre molió las lentejas y ella preparó la ensalada y el hogao de tomate. A la mezcla la sazonó con sus especias favoritas y una pizca de la infaltable pimienta negra en sus recetas, se dio cuenta que esta había quedado muy aguada y que si las freía se volverían nada.   

Tenía una harina de arroz integral y le agregó para darle consistencia; aun así, prefirió arriesgarse probando que tal quedaban mejor en la waflera. 

 

 El resultado inesperado

Las torticas de lenteja terminaron cociéndose en la waflera con un tono dorado y crocante, el dulzor del tomate, y la ensalada verde de repollo y pepino se volvieron un almuerzo delicioso y consiente. Mientras emplataba sonrío y dijo a su madre “Lo que nos hace hacer la vida”

Luego de probar, un que rico y tan poquito que hicimos afloró.

 

La chispa creativa que se enciende

Una noche sin carne en la nevera se convirtió en una lección de creatividad: a veces lo que falta es justo lo que hace falta para inventar. Cuántas veces te has encontrado en la cocina diciendo no se qué voy a cocinar hoy, con la despensa llena y terminas comiendo la misma receta de siempre, quizás aburrida y sin gracia.

 

Es que la recursividad a veces se explora en ese ambiente donde sentimos que falta algo para actuar para ser, que hay que tener la baraja completa. Y si es justo ese momento que te pide detenerte para mirar: ¿qué puedo hacer con lo que tengo ahora? Con este conocimiento, con esta experiencia, con esta mano adelante y la otra atrás.  
 

Esta tarde no se trató de la nevera vacía, fue la lección más hermosa.  Cocinaron con lo que *decidieron hacer* con lo que tenían. Y esa diferencia, pequeña en apariencia, es donde vive la creatividad de verdad.

Un momento de descubrimiento culinario, pero también interior.   Porque cuando estamos atentos a los pequeños detalles, las circunstancias siempre nos dejan algo: una pregunta, un avance, una experiencia que sirve para la vida.

 

Si hoy usaras esta metáfora de los wafles de lenteja a tu vida.

 

 ¿Qué harías con los recursos que tienes?

¿Tendrías que esperar a tenerlo todo para encontrar tu momento crocante?

 Escribe en los comentarios: buscaré mi receta crocante hoy.

 

 

 

Zona de confort: 3 ejercicios diarios para ganar confianza en ti misma

Sé honesta contigo

Te estás diciendo que no eres capaz de hacer algo, pero en realidad, ¿ya diste el primer paso?

Me pasa, y quizás te pase a ti también: adelantamos el miedo, nos imaginamos un escenario antes de siquiera intentarlo. ¿Y si hoy, en vez de pensarlo, nos atrevemos a atravesar de verdad lo que se siente al intentarlo?


Hoy me senté a revisar mis bitácoras de escritura y me encontré una frase que me cuestionó: "¿si no me atrevo, cómo sabré qué saldrá?"

En ese escrito me animaba a construir un proyecto que tenía en mente, y a estudiar lo que requería para su implementación. Me pedía a mí misma que, en vez de imaginar esas escenas sin hacer nada, sintiera en mi piel, en el hacer, las verdaderas sensaciones que surgieran. Porque es justo ahí cuando respondo al "cómo sabré qué saldrá".

Todos tenemos un poco de miedo, pero a veces la parálisis por anticipación nos corta la ejecución. Hoy estoy dando un giro nuevo a mi emprendimiento, y he estado escuchando esas pequeñas voces:

"El tiempo pasa y nada se materializa."
"¿Cuándo va a despegar esto de verdad?"

Y encontrarme con estas palabras del año 2022 ha sido un aliciente para mí.

No estoy empezando de nuevo, estoy aprendiendo a confiar en mi voz interior, esa que me susurraba antes y yo ignoraba.

Por eso hoy he creado estas ideas, que a lo largo de mis días he practicado cuando la duda me ha atropellado. Me han dado la motivación para seguir viendo qué pasa. Porque a veces no es miedo, es que no creemos lo suficiente en lo que estamos creando.

 

3 formas de ponerte a prueba y ganar confianza en ti misma

 

1. Experimenta y desarrolla tus hobbies 

Tienes actividades que te gustan mucho, pero no le pones el valor necesario. Apúntate a una clase de baile, haz un curso de cocina, aprende a tocar un instrumento musical, ve a clases de pintura, aprende a nadar.

Busca dedicar un tiempo a eso que te apasiona, vuélvelo parte importante de tu vida. Si estás dudando y no sabes con certeza las cosas que te apasionan, mi consejo es: haz un listado de eso que te causa interés y empieza a probar las ideas de tu lista, hasta que encuentres algo que te encante.

Dedicarnos a las cosas que nos apasionan es un gran motor para sacar proyectos de vida adelante, dedicarles tiempo, y por qué no, un día vernos ganándonos la vida con ellos. Yo ansío ver el día en que me paguen por escribir.

2. Viaja a los lugares que te gustaría conocer

Ahorra para ir a un lugar que sueñas. Puedes empezar por viajar a un lugar cercano e ir ampliando después tus destinos favoritos. Viajar nos abre la mente, nos brinda nuevas perspectivas. Podemos ver ideas de negocios, conectar con nuevas culturas y respirar nuevos aires. Nos libera de estereotipos. Que el dinero no sea tu impedimento: créelo posible y los recursos llegarán.

3. Prueba esas ideas que te resuena en le interior, aunque a veces suenen un poco alocadas

La mejor manera de ponernos a prueba es hacer esas cosas que siempre estamos diciendo que no somos capaces de hacer. ¿Cuáles son esos límites que te estás poniendo para no hacer algo?

¿Realmente no puedes, o es que jamás lo has intentado?

Te dejo esta frase de Vincent Van Gogh:

"Qué sería de la vida, si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo."

                                            ¿Ya diste el primer paso?

 

Sigue trabajando tu confianza en ti misma

Si quieres profundizar más sobre cómo conocerte a ti misma en el día a día, te invito a hacer parte de mi comunidad de cartas físicas o si deseas recibir cada mes un e-mail gratis  con un ejercicio de autoconocimiento te dejo el enlace para acompañarte en tu proceso de crecimiento personal .

 👉 Conoce más aquí

 

Atrévete, acciona, sé una realizadora. Ponte a prueba.

Con cariño, Lili.


Quiero detener el tiempo en este día

 Una pausa consciente para volver a ti

Hay un momento en el que la vida pesa, cuando miras atrás y sientes que no hiciste nada para ti misma. Ese momento, aunque incómodo, es también una invitación: la de empezar a hacer pausas conscientes en tu día a día, y de preguntarte qué es lo que estás haciendo que te está robando la paz.

Creemos que para sentarnos con nosotras mismas necesitamos un montón de tiempo, la idea clara, y como no llegamos a conseguir ese espacio tal cual, lo vamos posponiendo, cuando una micro pausa diaria puede ser suficiente para descansar.

Hoy en mi cuenta de Instagram tazas con propósito coloqué una invitación a usar cinco minutos del día antes que el caos del día te atrape, y una de mis chicas de la comunidad respondió: "Mirar por la ventana cinco minutos sin el celular en la mano y solo respirar".

Qué conveniente es este tipo de pausa. No te exige nada más que la belleza de mirar por la ventana, sentir el ambiente y respirar. Esta micro pausa me ha inspirado para escribir este artículo.

Mirar por la ventana, cuántas veces nos hemos detenido a observar, sí, solo a eso, a mirar nuestro alrededor, sin ninguna pretensión, solo estar ahí presente contigo misma. Es una forma de desconectar la mente para conectar contigo.

Si cada día te regalas ese instante de conexión, con los días te sentirás más a gusto con tu propia presencia y tu mente te lo agradecerá.

¿Qué hacer en tus cinco minutos?

Tú decides qué hacer en esos cinco minutos lejos de las pantallas:

  •  Leer dos páginas
  • Fisgonear por el ventanal
  • Acariciar a tu mascota
  •  Regar una planta
  • Saborear tu bebida en el sofá
  • O simplemente quedarte en silencio

Haz esto cada día si quieres volverlo un ritual de pausa, tu cuerpo te lo agradecerá. No tienes que pensar en acciones grandes, un "voy a estar un ratito para mí" ya es un regalo hermoso.

Escribe en los comentarios si hoy te animas a regalarte este ratito para contemplar tu propia presencia. Y no olvides compartir en tus redes sociales, para cultivar este espacio de pausa con los que te rodean.