Creatividad en la cocina: cocinar con lo que hay.

 Cuando la nevera está vacía, la creatividad se llena

 Esa noche, sin saberlo, ella estaba a punto de descubrir de primera mano qué es la creatividad en la cocina cuando faltan los recursos: no tenía carne para el día siguiente. Sin muchas ganas, decidió remojar unas lentejas.

Para el almuerzo sacó la máquina de moler, se imaginó unas torticas de lentejas. Abrió la nevera para ver con qué las acompañaba y se encontró: un tomate y medio maduro, una cabeza de repollo intacto y un pepino olvidado. La invadió un sentimiento de tristeza momentáneo.

Su madre molió las lentejas y ella preparó la ensalada y el hogao de tomate. A la mezcla la sazonó con sus especias favoritas y una pizca de la infaltable pimienta negra en sus recetas, se dio cuenta que esta había quedado muy aguada y que si las freía se volverían nada.   

Tenía una harina de arroz integral y le agregó para darle consistencia; aun así, prefirió arriesgarse probando que tal quedaban mejor en la waflera. 

 

 El resultado inesperado

Las torticas de lenteja terminaron cociéndose en la waflera con un tono dorado y crocante, el dulzor del tomate, y la ensalada verde de repollo y pepino se volvieron un almuerzo delicioso y consiente. Mientras emplataba sonrío y dijo a su madre “Lo que nos hace hacer la vida”

Luego de probar, un que rico y tan poquito que hicimos afloró.

 

La chispa creativa que se enciende

Una noche sin carne en la nevera se convirtió en una lección de creatividad: a veces lo que falta es justo lo que hace falta para inventar. Cuántas veces te has encontrado en la cocina diciendo no se qué voy a cocinar hoy, con la despensa llena y terminas comiendo la misma receta de siempre, quizás aburrida y sin gracia.

 

Es que la recursividad a veces se explora en ese ambiente donde sentimos que falta algo para actuar para ser, que hay que tener la baraja completa. Y si es justo ese momento que te pide detenerte para mirar: ¿qué puedo hacer con lo que tengo ahora? Con este conocimiento, con esta experiencia, con esta mano adelante y la otra atrás.  
 

Esta tarde no se trató de la nevera vacía, fue la lección más hermosa.  Cocinaron con lo que *decidieron hacer* con lo que tenían. Y esa diferencia, pequeña en apariencia, es donde vive la creatividad de verdad.

Un momento de descubrimiento culinario, pero también interior.   Porque cuando estamos atentos a los pequeños detalles, las circunstancias siempre nos dejan algo: una pregunta, un avance, una experiencia que sirve para la vida.

 

Si hoy usaras esta metáfora de los wafles de lenteja a tu vida.

 

 ¿Qué harías con los recursos que tienes?

¿Tendrías que esperar a tenerlo todo para encontrar tu momento crocante?

 Escribe en los comentarios: buscaré mi receta crocante hoy.

 

 

 

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