CÓMO ESCUCHARTE EN UN MUNDO LLENO DE RUIDO

 "No todo está resuelto pero estoy aquí conmigo"

Pasamos días enteros haciendo cosas…
y, aun así, sintiéndonos lejos de nosotros.

Hubo un momento en mi vida en el que sentía que algo dentro de mí quería aflorar.
Como si estuviera escondiendo mi potencial, sentía que podía afrontar nuevos desafíos…
pero, al mismo tiempo, me sentía atrapada.

 

Era una sensación extraña:
sabía que algo quería emerger de mí,
pero lo sentía contenido,
como si aún no encontrara su lugar.

Empecé a preguntarme ¿Qué estoy negando? ¿Qué sé que debo hacer y no estoy haciendo?

Aunque aún no sé con claridad lo que necesita desarrollarse, si intuyo un poco por dónde va todo. Así que decidí seguir creando pausas consientes de silencio y también de movimiento, que en momentos se vuelven reflexión.

 

 

   Cuando haces una pausa, algo en ti se ordena

Con la escritura, el silencio y la natación estoy aprendiendo a poner en palabras lo que me abruma, lo que me llena y lo que quiero construir. En el silencio se resuelven algunos interrogantes o se reafirman mis intuiciones. Con la natación aprendo a soltar el control, a sintonizar mi cuerpo con la mente y dejarme fluir.

La conciencia que pones en cada una de tus actividades hace la diferencia.
Pasas de hacer por hacer… a hacerlo con una intención que revela algo de ti.

 

No tiene que ser algo grande.
A veces es tan simple como darte cuenta de que ya no postergas lo que te hace bien,
aceptar tu proceso,
o reconocer tu voz interior.

 

A veces, crear y moverte es la forma en la que vuelves a ti

Creo que somos seres creativos. Has sentido que las actividades creativas te conectan contigo misma. Que el ejercicio te llena de energía vital y con la práctica empiezas a elegirlas solo por el placer que te causa hacerlas.

Para que estas actividades se vuelvan un momento de escucha, está atenta a cada movimiento, cómo está tu mente mientras las ejecutas, qué pensamientos te afloran en ese instante y qué sensación se queda luego (felicidad, señal de compromiso personal, te eliges)

 

Tener pausas es encontrarte, es verte en distintas ópticas, en el silencio y en el movimiento, quién eres en cada una de ellas. ¿Ya encontraste las tuyas o te estás encontrando?

La clave está en probar lo que te causa curiosidad y es sano para ti. Cada uno es distinto y tiene lo que le llena.

   

Comparte este artículo con alguien que también se esté encontrando, yo también estoy aprendiendo a observar lo que emerge de mí.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿CÓMO EMPEZAR A ESCRIBIR PARA DESAHOGARSE?

Quieres empezar a escribir tus emociones y sentimientos, pero no sabes cómo empezar.

Antes de empezar a escribir te digo, que no hay una fórmula mágica para hacerlo, la escritura es un proceso de fluidez interna, lo que es necesario es aprender a sostenerte mientras te conoces a ti misma.  

 

En mi practica de escritura reflexiva he encontrado varios anclajes emocionales para no abrumarme mientras encuentro comprensión interna. Te regalaré uno para que te acompañe.

 

El ejercicio que vas a empezar a hacer me ha servido cuando siento ganas de desahogarme y no sé por dónde empezar.

Te vas a realizar la siguiente pregunta:

¿Cómo me siento hoy? ¿Cómo estoy de verdad? Esta pregunta te abre a un estado de honestidad contigo misma, pero no vas a responder de manera inmediata.

Escribe en la hoja la pregunta con tu nombre por ejemplo ¿cómo estás hoy Liliana?  ¿Cómo estás de verdad Liliana?

Luego de unos segundos de silencio vas a empezar a escribir lo que tengas en el corazón, escribir una hoja o media sería suficiente para abrirte a ti misma.   

A veces la respuesta puede ser confusa o incomoda, por eso con la mano puesta en tu pecho te vas a decir “Me doy el permiso de escucharme, estoy aprendiendo de mí. “

Estas palabras te llenarán de calma mientras vas comprendiendo tus emociones escritas.

¿Cuál es el momento perfecto para leer lo que escribí?

Según mi experiencia recomiendo que sea según como te sientas:

Si estás muy movida emocionalmente. Te recomiendo repetir el ancla emocional, cerrar el cuaderno y al otro día leer tu escrito. Esta pausa te traerá calma y al retomarlo tu   comprensión será más serena.

Si estás tranquila, y simplemente es en una curiosidad interior aborda tu escrito de una vez, al leer nota qué se mueve dentro de ti, qué palabra te resuena, qué tema surge que debes atender y en tu próximo ejercicio escribir sobre eso.

 

¿Qué pasa cuando respondo con honestidad al cómo estoy? 

 

Imagina que alguien está interesado verdaderamente en ti y te pregunta “¿cómo estás?” tú sientes su energía de apertura, encuentras un   espacio donde tu sentir encuentra cabida.

Esa receptividad se amplía cuando esa conversación es de tú a tú, porque, aunque al principio pueda que te juzgues o no comprendas, va a llegar ese momento de compresión interna.

Te animo a que sigas escribiendo y si necesitas quien te acompañe mientras escribes lo que sientes, puedes contactarme.