Imaginen por un segundo que su mente es una habitación llena de música sonando a la vez. Esa es la sensación que muchas veces cargamos cuando el día se acelera.
Hubo un momento en mi vida donde esa música me saturaba tanto, que sentía que me dolía la espalda y no podía dormir bien. No era cansancio físico, era el peso de ese ruido interno que me habita. Fue ahí, entre la falta de sueño y un agotamiento que no se iba al descansar, que entendí que debía empezar a hacer algo por mí. Si no aprendía a hacer una pausa, terminaría perdiéndome a mí misma.
Así nació mi conexión con la escritura y la pausa.
Escribir en mi bitácora me ayudó a despejar la mente, aunque al principio a veces no entendía lo que salía de mí; hubo momentos donde incluso me asusté con mis propias palabras.
Cuando no sabía cómo resolver por mi cuenta esa fricción interna, leía libros que resonaban con lo que vivía, escuchaba charlas, asistía a cursos que mantuvieran activa mi curiosidad; me sumergí en el deporte y eso me ayudó a disipar un poco la bruma.
Pero en las noches, cuando estaba a solas, esa música estrepitosa volvía. Me convertí en una exploradora de mi propio autoconocimiento y aprendí a gestionar mi agobio mental.
Y es que estos espacios con una misma son vitales. A veces no somos capaces de verbalizar lo que nos cuesta, nos guardamos situaciones que pesan, y es ahí donde la escritura se vuelve un refugio de desahogo.
Sé que hay mujeres que tienen la habilidad de sanarse a sí mismas, de ser autogestionadoras de su propio crecimiento. Y es a ellas, a mis Elenas, a quienes hablo. A todas las que saben que dentro de sí mismas hay una música que necesita ser escuchada, en lugar de huir de ella.
Porque con el tiempo, aprenderemos a reconocer qué nos quiere decir cada melodía interna cuando suena.
Eso es lo que más me impulsa a crear este espacio de 'volver a ti': la certeza de que, aunque a veces no es fácil hablar en voz alta lo que nos acontece, siempre podemos encontrar la calma en nuestro propio silencio.
Si sientes que es el momento de dedicarte ese tiempo, bienvenida al Club del Cultivo Interior. Puedes entrar aquí: Unete aquí
Cuando no sepas a dónde ir, ven a ti
