¿Qué tanto te conoces?

De 1 a 10, cuánto crees que sabes de ti.

No creo que haya alguien en el mundo que se conozca al 100%. Por una sencilla razón cada etapa de nuestra vida trae sus propias circunstancias y nos da las herramientas para responder a ellas.  Al estar en constante evolución cada día somos un poco más distintos.

Si cada día se integran cambios en nuestra forma de ser, ver y reaccionar, pero como no tenemos activada la mirada hacia adentro no nos damos cuenta.

 

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Una mini pausa gratis con preguntas para ver qué tanto te conoces. Te toma menos de 3 minutos y no hay respuestas correctas.

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Nunca te has sentado a aprender un poco más de ti. Te cuento de qué se trata.

Conocerse para mí, es identificar nuestras herramientas internas. Cuando una situación me está atravesando, cómo actúo.  Cuando necesito conectar con mi propia esencia a qué actividades acudo.

 

Con este ejemplo lo entiendes mejor:

1.     Me encanta escribir porque poner en palabras lo que siento, me da espacio para reflexionar sobre mis revoluciones internas, pero pasa algo muy chévere, expreso lo que me conmueve sin tener que compartirlo con nadie.

2.     Escribo para entender un tema y al exponerlo en el Blog lo interpreto mejor.

3.     Me gusta la escritura, porque cuando algo me agobia puedo elegir soltarlo en una hoja.

Sé que escribir es una de mis pasiones, pero también sé que es una herramienta de vida, y la elijo no porque es lindo escribir, si no que con ella algo dentro de mí se transforma.

Conocerte no es solo identificar lo que te gusta, es estar atenta a qué pasa dentro de ti cuando eliges algo:

* Si eliges reaccionar a personas, situaciones.

*Eliges no hacer una actividad

 *Cuando eliges escuchar una vocecita que te habla bonito, feíto, o quizás te inquieta

 *Cómo decides ver las emociones que te atraviesan

* Qué situaciones te causan miedo, pero qué haces con ese miedo.

El autoconocimiento es integral, lo puedes desmenuzar en cada una de tus áreas de vida.

Es saber mirarte con “verdad” y sé que ahí nos rajamos un poco, no es con dureza, ni critica. Es como poner un banquito dentro, al lado de corazón y observar esos pasitos que damos, irnos sorprendiendo con cada escalón que vamos conquistado.

Este pasito lo di con inseguridad, qué parte de mi requiere fortalecerse. Este pasito no fui capaz de darlo solo, dónde necesito ser mi propia presencia. 

El autoconocimiento es la facultad de abrir tu propio inventario interno: reconocer tus límites, desplegar tus fortalezas y usar la herramienta adecuada para cada momento. 


Déjame un comentario  y cuéntame  como te fue 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una pausa para reducir la rumia mental

 Hay días que tenemos muchas ventanas abiertas en la cabeza.

Has sentido que tu mente va a mil, que se juntan los quehaceres, las ideas y las preguntas el mismo día, como si se pusieran de acuerdo para fregarte la vida.

Eso pasa mucho, nos pasa a muchas personas. Pero, ¿qué hago con esa rumia mental?

Si hoy estás con muchas ventanas abiertas. Una micro-pausa de 5 minutos pude ayudarte.

Detén lo que estés haciendo en este instante. Si puedes parar, regálate solo cinco minutos.

 

Para,

mira a tu alrededor,

observa.

y nombra 10 objetos que veas a tu alrededor

 

Por ejemplo si hay :

Un cuadro dorado

Un sofá rojo

Un gato naranja

Una libreta azul 

 

Esto te ayudará a volver a ti.

Cuando la mente se llena de ruido y la cabeza se abruma, es muy fácil perderse en la rumia de pensamientos y desconectarse de una misma. Al detenerte, mirar tu entorno y nombrar las cosas sencillas que te rodean, le estás enseñando a tu cerebro a salir de la confusión y regresar al presente

Cuando no sabía mucho de mí, de cómo reaccionaba a mis rumias internas lo que hacía era confundirme con más preguntas, porque siento esto y me desesperaba con facilidad.

 Ahora he descubierto  que detenerme me ayuda más. Así que cuando estés en un bucle mental, toma una pausa,  respira y deja que la rumia desacelere de a poco.

De esta manera vas aprendiendo a sostener lo que emerge de ti misma. Tengo una pausa gratis más completa aquí   QUIERO MI PAUSA GRATIS por si quieres tener más herramientas de autogestión a la mano.

 

Recuerda,  cuando algo te pese demasiado busca ayuda. A veces las circunstancias nos tambalean, y sabes la claridad llega de a poco.

 

 

 

 

 

LA NECESIDAD DE ESCUCHA SINCERA

 Medellín, Colombia - septiembre 15 de 2026

 

 El espacio donde quepan nuestros ruidos 

 

Hoy me senté a buscar inspiración en una plataforma de ideas creativas, había un revoloteo en mis entrañas por activar mi creatividad. Días sin escribir en mi blog, temiendo perder esa voz que desde ahí habla.

Atiborrada de sugerencias por buscar ideas geniales en la IA. Decidí soltar esa perversa invitación y navegué por las infinidades fotografías del sitio con la convicción de escuchar mi resonancia interna, esa voz de ¿cómo lo haría yo?,  ¿qué dirías yo de lo que veo?

Abrí una página   Word en blanco e hice clip derecho - copiar sobre las imágenes que me gustaron. Esta me gustó mucho, había leído una frase del escritor Fiodor Dostoievski y al ver la imagen algo me recordó a ella.

La fotografía que me atrapó eran dos cuerpos suspendidos en el aire, danzantes en un columpio, en vez de cabezas emergían flores de su cuello. El cielo estaba despejado, tan azul, tan profundo, un aire de calma y pequeñas nubes los rodeaba.

Miré la foto varias veces, busqué la frase de Fiodor

“Quiero hablar de todo

con al menos una persona,

igual que hablo de las cosas conmigo mismo”

 

Miré la fotografía y releí varias veces: igual que hablo conmigo mismo. Y aquí estoy escribiendo sobre esto. Sabes a veces anhelamos eso, ser capaces de hablar con plena soltura de las situaciones que nos atraviesan, sin sentirnos cuestionados, psicoanalizados.  

Aunque no lo admitamos en ocasiones buscamos desesperadamente desnudar el alma, sin que tengan que entender nuestro dolor, ni temerle a las palabras expresadas.

Y tú ¿con quién desnudas el alma?

 Yo en pequeños fragmentos de lo que escribo.

 

Lili, chispitas de autoconocimiento para ti

Aprender a escuchar tu propia voz: una reflexión sobre quién queremos ser.

 

Esta es una reflexión sobre autoconocimiento: sobre como aprender a escuchar tu propia voz cuando las circunstancias te hacen dudar de quién eres.

Hay personas con las que uno se sienta a conversar y siente que ha aprendido mucho. Mi mente a veces continúa dándole vueltas a ciertos acontecimientos. Y esta semana fue una conversación la que quedó resonando en mí. Sobre las fricciones que surgen cuando elegimos un camino nuevo, el velo que se cae cuando nos damos cuenta que lo que amábamos hacer ya no nos resuena tanto.

Tener ese tipo de conversaciones en un entorno desconocido resulta interesante, porque nos quitamos la presión de sentirnos cuestionadas. en cambio, nos abrimos a escuchar las situaciones desafiantes del otro.

Tanto que sus vivencias, se convierten en un espejo. Es un alivio darse cuenta que no eres la única que ha sido atravesada por estas rupturas emocionales, laborales y económicas -que a ellos también le han pesado.

Es que uno no se imagina, que un día simplemente se va a levantar replanteándose la vida que había construido.  Hay ciertas circunstancias que nos empiezan a incomodar, es como si una parte de nosotros supiera antes que ya ese no es nuestro lugar. Desde mi experiencia, creo que estos rompimientos son una transición para los que estamos destinados a convertirnos.

Siento que autoconocerse también es aprender a notar lo que nos resuena, lo que nos hace ruido y nos llama la atención, hacer una pausa con intención, con nosotros mismas en medio de la bruma a conversar. Empezar a indagar, en quiénes nos queremos convertir.  

Este hilo de conversación no solo lo encontré con emprendedoras en un círculo de mujeres, me sorprendí cuando uno de mis líderes favoritos compartió que él también en un momento de su vida perdió su norte, que no sabía quién era.

Su artículo me llamó la atención. En menos de 24 horas la conversación de la duda interna, la ruptura y la perdida de camino, se volvía a cruzar conmigo. Entonces le comenté

¿Qué me estarán diciendo estos mensajes? Que justo en un evento de emprendedoras el tema había tenido esa energía.

Si, qué. ¿Por qué me habrán resonado tanto estas palabras? La interacción escaló cuando María respondió, abriéndome a una nueva mirada sobre mi comentario a Don David: que valía la pena preguntarnos también quiénes deseamos ser. Quizás sí sé quién deseo ser — solo que estoy aprendiendo a creerle a mi propia voz.

 

Si estas palabras también te resuenan, si también estás aprendiendo a creerle a tu propia voz — te invito a mi club de correos 💌. Ahí sigo compartiendo ejercicios, una vez al mes, para quienes también están despejando su bruma para empezar hablar desde su propio sentir.

 Únete al club 

 

 

 

Creatividad en la cocina: cocinar con lo que hay.

 Lo que tienes es suficiente: una historia sobre creatividad y confiar en ti misma

 Esa noche, sin saberlo, ella estaba a punto de descubrir de primera mano qué es la creatividad en la cocina cuando faltan los recursos: no tenía carne para el día siguiente. Sin muchas ganas, decidió remojar unas lentejas.

Para el almuerzo sacó la máquina de moler, se imaginó unas torticas de lentejas. Abrió la nevera para ver con qué las acompañaba y se encontró: un tomate y medio maduro, una cabeza de repollo intacto y un pepino olvidado. La invadió un sentimiento de tristeza momentáneo.

Su madre molió las lentejas y ella preparó la ensalada y el hogao de tomate. A la mezcla la sazonó con sus especias favoritas y una pizca de la infaltable pimienta negra en sus recetas, se dio cuenta que esta había quedado muy aguada y que si las freía se volverían nada.   

Tenía una harina de arroz integral y le agregó para darle consistencia; aun así, prefirió arriesgarse probando que tal quedaban mejor en la waflera. 

 

 El resultado inesperado

Las torticas de lenteja terminaron cociéndose en la waflera con un tono dorado y crocante, el dulzor del tomate, y la ensalada verde de repollo y pepino se volvieron un almuerzo delicioso y consiente. Mientras emplataba sonrío y dijo a su madre “Lo que nos hace hacer la vida”

Luego de probar, un que rico y tan poquito que hicimos afloró.

 

La chispa creativa que se enciende

Una noche sin carne en la nevera se convirtió en una lección de creatividad: a veces lo que falta es justo lo que hace falta para inventar. Cuántas veces te has encontrado en la cocina diciendo no se qué voy a cocinar hoy, con la despensa llena y terminas comiendo la misma receta de siempre, quizás aburrida y sin gracia.

 

Es que la recursividad a veces se explora en ese ambiente donde sentimos que falta algo para actuar para ser, que hay que tener la baraja completa. Y si es justo ese momento que te pide detenerte para mirar: ¿qué puedo hacer con lo que tengo ahora? Con este conocimiento, con esta experiencia, con esta mano adelante y la otra atrás.  
 

Esta tarde no se trató de la nevera vacía, fue la lección más hermosa.  Cocinaron con lo que *decidieron hacer* con lo que tenían. Y esa diferencia, pequeña en apariencia, es donde vive la creatividad de verdad.

Un momento de descubrimiento culinario, pero también interior.   Porque cuando estamos atentos a los pequeños detalles, las circunstancias siempre nos dejan algo: una pregunta, un avance, una experiencia que sirve para la vida.

 

Si hoy usaras esta metáfora de los wafles de lenteja a tu vida.

 

 ¿Qué harías con los recursos que tienes?

¿Tendrías que esperar a tenerlo todo para encontrar tu momento crocante?

 Escribe en los comentarios: buscaré mi receta crocante hoy.