Escribir es mirarte en un espejo que no juzga. Cada palabra revela tu fuerza, tu vulnerabilidad y tu capacidad de amar primero a ti misma.
Una manera bonita de empezar a revisar cómo está tú corazoncito es realizar ejercicios de escritura que te faciliten mirarte con honestidad. Conocer cuáles han sido tus errores más comunes en tus vínculos, cómo te ves a ti misma, qué cosas amas de ti y qué puedes sostener, qué tipo de relación crees que puedes tener contigo misma.
Hoy te voy a proponer 3 ejercicios de escritura que van a reflejar todo el cuidado que te mereces. A partir de este momento vas a tener un cuaderno o libreta que será tu bitácora de viaje interno, allí vas a empezar a conversar contigo misma. Será tu aliada en tu ruta de autoconocimiento.
Los ejercicios de escritura son estos. Responde en el orden que te los dejo.
1. ¿Qué cosas amo de mí?
Tus cualidades, lo que crees que te define cómo persona, lo que valoras de ti y eso que tú dices esta parte mía me gusta tanto.
Me gusta como reacciono a estas circunstancias, amo como me visto.
Cómo pienso en este tema, la claridad que tengo en ciertos desafíos.
Tus convicciones internas, tus valores no negociables.
Escribe lo que sientes que te hace especial y tú eres capaz de verlo. Puedes poner tus elecciones diarias, tus motivaciones internas, eso que te mueve con facilidad.
Ejemplo: “Amo de mí que investigo lo que me causa curiosidad”
Luego de escribirlas relee y reconoce eso en ti. Celébralo.
2. ¿Qué cosas me duelen que me hagan los demás?
Te permite mirar hacia adentro y reconocer qué actitudes externas te afectan, pero también te da la oportunidad de transformar ese dolor en autoconocimiento.
También te ayuda a ver en qué aspectos necesitas poner límites y en dónde te afecta, sí. Puedes elegir tres de tus relaciones más frecuentes y anotar cómo te sientes con ellas.
Ojo; en ningún momento es evaluar si estas relaciones son suficientes o necesitas terminarlas. El propósito es identificar cómo te comportas en esa relación, qué callas, si te sientes tu misma, en qué momentos actúas sin necesidad de tenerte que explicar. Identificar qué palabras te causan reacción, que te molesta que juzguen, qué te causa malestar.
Escribirás desde ti, no desde el otro. Porque a veces nuestras interpretaciones suelen venir mas de cómo nos sentimos con nosotras mismas.
Ejemplo: “Me duele que me juzguen porque expreso lo que me duele, como si una estuviera al 1000% todo el tiempo”
Pregúntate: ¿Qué me enseña este dolor sobre mí? ¿qué interpretación le estoy dando a esta interacción?
3. ¿Como quieres que te vean las personas?
La forma en que queremos ser percibidas dice mucho de la forma en que estamos actuando para que el otro nos apruebe, pero también dice mucho del tipo de persona que anhelamos ser y que muchas veces por miedo; NO, nos atrevemos a ser.
Si no pensarás en ser juzgada, qué te gustaría que las personas empiecen a ver de ti. Ese ser sensible, amoroso, capaz de expresar lo que siente y pedir lo que necesita. Alguien que sueña, que ama bonito, que es capaz de disfrutar lo que se propone.
En este ejercicio expláyate, porque al final lo que buscamos es que empieces a ser esa persona que quieres ser y que el mundo vea lo hermoso que emana de ti. Pero sobre todo elegir expresar tu ser sin culpa.
Pregúntate: ¿Ya me veo yo misma de esa manera? Y si la respuesta es sí, refuerza esa identidad y si es no, escribe que conducta y actitudes desde ahora mismo te llevarán a alinearte con eso que quieres ser.
No estás sola en este camino. Cada ejercicio de escritura reflexiva es una semilla de amor propio. Regresa cuando quieras seguir cultivando tu jardín interior. Yo también estoy aprendiendo a amarme, a elegirme mientras escribo estas palabras. Ojalá estas líneas te inspiren a elegirte también.
No hay comentarios:
Publicar un comentario