Cómo reconectar contigo misma en medio del caos diario

 Imaginen por un segundo que su mente es una habitación llena de música sonando a la vez. Esa es la sensación que muchas veces cargamos cuando el día se acelera.

Hubo un momento en mi vida donde esa música me saturaba tanto, que sentía que me dolía la espalda y no podía dormir bien. No era cansancio físico, era el peso de ese ruido interno que me habita. 

Fue ahí, entre la falta de sueño y un agotamiento que no se iba al descansar, que entendí que debía empezar a hacer algo por mí. Si no aprendía a hacer una pausa, terminaría perdiéndome a mí misma.

Así nació mi conexión con la escritura y la pausa. 

Escribir en mi bitácora me ayudó a despejar la mente, aunque al principio a veces no entendía lo que salía de mí; hubo momentos donde incluso me asusté con mis propias palabras.

Cuando no sabía cómo resolver por mi cuenta esa fricción interna, leía libros que resonaban con lo que vivía, escuchaba charlas, asistía a cursos que mantuvieran activa mi curiosidad; me sumergí en el deporte y eso me ayudó a disipar un poco la bruma. 

Pero en las noches, cuando estaba a solas, esa música estrepitosa volvía. Me convertí en una exploradora de mi propio autoconocimiento y aprendí a gestionar mi agobio mental.

Y es que estos espacios con una misma son vitales. A veces no somos capaces de verbalizar lo que nos cuesta, nos guardamos situaciones que pesan, y es ahí donde la escritura se vuelve un refugio de desahogo.

Sé que hay mujeres que tienen la habilidad de sanarse a sí mismas, de ser autogestionadoras de su propio crecimiento. Y es a ellas, a mis Elenas, a quienes hablo. A todas las que saben que dentro de sí mismas hay una música que necesita ser escuchada, en lugar de huir de ella. 

Porque con el tiempo, aprenderemos a reconocer qué nos quiere decir cada melodía interna cuando suena.

Eso es lo que más me impulsa a crear este espacio de 'escucha interior': la certeza de que, aunque a veces no es fácil hablar en voz alta lo que nos acontece, siempre podemos encontrar la calma en nuestro propio silencio. 

 

¿Sientes que el volumen de tu música interna no te deja escuchar tu propia voz?

Gestionar nuestro caos mental es el acto de amor propio más urgente. He creado este espacio sencillo para iniciar a disipar tu bruma interna '[Querida bruma: 5 técnicas para calmar la mente que no para]', una guía práctica para que dejes de sufrir el ruido y aprendas a gestionar el ritmo de tu mente.

 [Enlace: Accede a la guía y recupera tu calma]



 Cuando no sepas a dónde ir, ven a ti

 

 

cómo dejar de sentirme sola

 

Si hoy te sentaras a tomarte un tintico contigo misma, ¿Qué te preguntarías?

 

Imagina que hoy cierras la agenda para el mundo, pones un cartel que dice Esta cita es mi momento conmigo misma, lo demás puede esperary decides que no hay nada más urgente que escuchar tu propia música.

Te sirves un café en tu taza favorita, te sientas en el sofá y empiezas a conversar con tu persona más importante “Tú”

¿Qué le dirías? ¿Qué le preguntarías? ¿Cómo te sentirías después de esta conversa?

Cuando se habla de conversar con uno mismo, de autorreflexión pensamos que todo el tiempo tiene que ser de la confusión, de la duda, de las reprimendas que tenemos para darnos.

Pero no; hablar contigo también incluye esos pasitos que te estás atreviendo a dar, ese instante donde te das cuenta que ya tomas tu lugar, de esa ida a cine sola. De esa claridad que hoy empieza a deslumbrar.

De ese tema que antes te costaba nombrar y hoy hablas con más tranquilidad.  De esa persona que empezaste a soltar.

Qué bonito es llegar a esa conversación que te roba una sonrisa y una nueva verdad “jamás pensé estar así ahora “y sí, en el momento que estamos en la bruma, pensamos que de ahí nunca vamos salir.

Pero; sí llega ese instante donde no necesitas pelear tanto, que lindo es llegar ahí. Celébralo no es un regalo, lo viviste, lo afrontaste. Te lo mereces.

Me tomó tiempo darme cuenta de que mi 'música interna' también tiene notas de celebración. Es una brizna de paz que te baña de tranquilidad. Ya no es un silencio que incomoda, sino uno que te habita. Es una energía que no pide permiso para florecer; emerge de manera natural. Y de que hoy, por fin, tengo menos miedo a ser feliz.

Por eso, esta es una invitación a que sigas caminando. Disfruta cada reto de tu vida como lo que es: un paso necesario. Solo tú sabes lo que costó llegar hasta aquí.

Comparte en los comentarios ese reto que hoy puedes decirle: que bien que ya estoy mejor.  

 Chispitas de autoconocimiento para ti.

 

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