¿CÓMO EMPEZAR A ESCRIBIR PARA DESAHOGARSE?

Quieres empezar a escribir tus emociones y sentimientos, pero no sabes cómo empezar.

Antes de empezar a escribir te digo, que no hay una fórmula mágica para hacerlo, la escritura es un proceso de fluidez interna, lo que es necesario es aprender a sostenerte mientras te conoces a ti misma.  

 

En mi practica de escritura reflexiva he encontrado varios anclajes emocionales para no abrumarme mientras encuentro comprensión interna. Te regalaré uno para que te acompañe.

 

El ejercicio que vas a empezar a hacer me ha servido cuando siento ganas de desahogarme y no sé por dónde empezar.

Te vas a realizar la siguiente pregunta:

¿Cómo me siento hoy? ¿Cómo estoy de verdad? Esta pregunta te abre a un estado de honestidad contigo misma, pero no vas a responder de manera inmediata.

Escribe en la hoja la pregunta con tu nombre por ejemplo ¿cómo estás hoy Liliana?  ¿Cómo estás de verdad Liliana?

Luego de unos segundos de silencio vas a empezar a escribir lo que tengas en el corazón, escribir una hoja o media sería suficiente para abrirte a ti misma.   

A veces la respuesta puede ser confusa o incomoda, por eso con la mano puesta en tu pecho te vas a decir “Me doy el permiso de escucharme, estoy aprendiendo de mí. “

Estas palabras te llenarán de calma mientras vas comprendiendo tus emociones escritas.

¿Cuál es el momento perfecto para leer lo que escribí?

Según mi experiencia recomiendo que sea según como te sientas:

Si estás muy movida emocionalmente. Te recomiendo repetir el ancla emocional, cerrar el cuaderno y al otro día leer tu escrito. Esta pausa te traerá calma y al retomarlo tu   comprensión será más serena.

Si estás tranquila, y simplemente es en una curiosidad interior aborda tu escrito de una vez, al leer nota qué se mueve dentro de ti, qué palabra te resuena, qué tema surge que debes atender y en tu próximo ejercicio escribir sobre eso.

 

¿Qué pasa cuando respondo con honestidad al cómo estoy? 

 

Imagina que alguien está interesado verdaderamente en ti y te pregunta “¿cómo estás?” tú sientes su energía de apertura, encuentras un   espacio donde tu sentir encuentra cabida.

Esa receptividad se amplía cuando esa conversación es de tú a tú, porque, aunque al principio pueda que te juzgues o no comprendas, va a llegar ese momento de compresión interna.

Te animo a que sigas escribiendo y si necesitas quien te acompañe mientras escribes lo que sientes, puedes contactarme.

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