Medellín, Colombia - septiembre 15 de 2026
El espacio donde quepan nuestros ruidos
Hoy me senté a buscar inspiración en una plataforma de ideas creativas, había un revoloteo en mis entrañas por activar mi creatividad. Días sin escribir en mi blog, temiendo perder esa voz que desde ahí habla.
Atiborrada de sugerencias por buscar ideas geniales en la IA. Decidí soltar esa perversa invitación y navegué por las infinidades fotografías del sitio con la convicción de escuchar mi resonancia interna, esa voz de ¿cómo lo haría yo?, ¿qué dirías yo de lo que veo?
Abrí una página Word en blanco e hice clip derecho - copiar sobre las imágenes que me gustaron. Esta me gustó mucho, había leído una frase del escritor Fiodor Dostoievski y al ver la imagen algo me recordó a ella.
La fotografía que me atrapó eran dos cuerpos suspendidos en el aire, danzantes en un columpio, en vez de cabezas emergían flores de su cuello. El cielo estaba despejado, tan azul, tan profundo, un aire de calma y pequeñas nubes los rodeaba.
Miré la foto varias veces, busqué la frase de Fiodor
“Quiero hablar de todo
con al menos una persona,
igual que hablo de las cosas conmigo mismo”
Miré la fotografía y releí varias veces: igual que hablo conmigo mismo. Y aquí estoy escribiendo sobre esto. Sabes a veces anhelamos eso, ser capaces de hablar con plena soltura de las situaciones que nos atraviesan, sin sentirnos cuestionados, psicoanalizados.
Aunque no lo admitamos en ocasiones buscamos desesperadamente desnudar el alma, sin que tengan que entender nuestro dolor, ni temerle a las palabras expresadas.
Y tú ¿con quién desnudas el alma?
Yo en pequeños fragmentos de lo que escribo.
Lili, chispitas de autoconocimiento para ti
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