Medellín, Colombia 03 de octubre del año 2026
Lili a su apreciada Lectora.
Espero que al leer estas líneas te encuentres bien.
En la mañana me preparé un tintico, saqué mi bitácora de escritura y me senté a escucharme. Esa charla de hoy estuvo un poco loca; empecé preguntando por las áreas de mi vida que siento van más despacio y sobre las claridades que aún no tengo.
Luego me asaltó un recuerdo del escritor “García Lorca” cuando lo invitaron a inaugurar la biblioteca del pueblo donde nació “Fuente Vaqueros”.
En un aparte de su discurso, él decía: que había momentos en los que se está en un lugar que es de nuestro agrado, y allí una pequeña melancolía llega. Imaginando de cómo se sentiría su padre, esas personas que uno quiere en ese lugar. Que ojalá pudieran estar ahí para verlo y disfrutarlo, en esa pequeña añoranza ya no se disfruta igual el momento.
¿Te ha pasado algo así?
Pensé en cómo a veces los pensamientos nos asaltan, nos escabullimos repentinamente. Como ser introspectivo que soy a veces me pillo imaginando, haciendo una pregunta, hilando una historia e ideando una hipótesis hiperdetallada sobre algo que ansío o inquieta, desde un lugar de disfrute.
Con los años ha aparecido en mí, “un observador interno”. Unos ojitos que miran hacia adentro, que me han enseñado a identificar esos momentos y elegir con qué engancharme.
Los pensamientos intrusivos, la nostalgia, la alegría y hasta la melancolía a veces también nos habitan desde un lugar inesperado. No siempre desde un momento de tensión interna.
El observador interno te puede traducir los momentos sin pelearte con ellos. Mírate, como quien mira lo que ocurre y punto.
Después date el espacio para escuchar lo que te apareció en ese momento. No todo lo que nos hace ruido necesita ser resuelto de inmediato.
Chispitas de autoconocimiento para ti,
Lili
Para profundizar: [Conectar contigo en medio del caos diario]
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