PAUSAS CONSCIENTES: APRENDE A ESTAR CONTIGO SIN MIEDO A LA SOLEDAD.

 Hoy quiero invitarte a algo simple pero poderoso: hacer una pausa consciente. No importa si es con un té en la tarde, un desayuno con presencia o cinco minutos mirando por la ventana, lo importante es que vuelvas a ti.


Una de las cosas que hoy nos abruma un poco y me incluyo, es el sentirnos solas, queremos ser escuchadas y entendidas, pero no encontramos el espacio ni las personas para hacerlo. 


¿Alguna vez te has sentido rodeada de gente, pero sola por dentro? Hubo un momento de mi vida que me sentí así, me sentía vacía, no veía reciprocidad en mis relaciones. Cuando quería ser vulnerable y expresar lo que verdaderamente sentía. 
Y es que a veces ese reconocimiento de lo que estamos afrontando sea algo bueno o traumático, no es bien entendido, eres un pesimista o eres un egocéntrico. Si te muestras optimista, seguro o feliz algunas personas se abruman y les fastidia.  y si es un episodio de afrontamiento interno, aún más: eres un quejumbroso.

Escribir: mi refugio personal💫


Me refugié en la escritura reflexiva, pero también en tener hobbies que me dieran felicidad, me enfoqué en aprender temas de interés y en moverme con el ejercicio. Esta decisión me hacía sentir bien con mi propia compañía, me sentía valiente de elegirme y prestarme atención, aunque otros no quisieran escuchar lo que yo tenía que decir. Escribir me permitía hablar sin temor, soltar todo lo que sentía sin guardarme nada, mis cuadernos eran míos y nadie tenía acceso a ellos. De hecho, creo que quien lea nuestras líneas sin permiso está irrespetando nuestra privacidad.


Hoy me sigo tomando muchas pausas para escribir, no solo mis miedos internos, sino también sueños, listas de hobbies, cómo quiero afrontar lo que me abruma, cómo quiero responder a lo que me duele y cómo quiero afrontar el rechazo. 

Aprender a ser tu propia ancla💛

 

Sí, ese miedo a ser rechazada es lo que me hacía doler del otro. No es su indiferencia o la no escucha. Si no mi yo lleno de expectativas, mi yo sin límites, mi yo herido.  Y justo ahí una voz interior me dijo: debes aprender a ser tu propia ancla y decidir qué te afecta.

Y cuando te acostumbras a pausar para escucharte, te estas dando el permiso de volver a ti, de reconectar contigo. Siempre que pienso en ponerme de primero me anclo con la metáfora de un avión en emergencia, “siempre póngase usted a salvo y luego ayude a su compañero.” Cuando aprendes a estar contigo, ninguna soledad pesa

Para mí una pausa es escribir, ir a nadar, ejercitarme, tomarme un té. Para ti puede ser cualquier otra cosa que te permita sentirte feliz contigo, desde luego nada que dañe tu ser. Por ejemplo; tumbarte en el sillón, escuchar música, acariciar a tu mascota, estar simplemente presente. Porque es justo eso, aprender a estar con nosotros en eso que elegimos en ese momento y disfrutar nuestro silencio interior.

Esta invitación es de bienestar emocional, de encontrar en ti misma lo que te sostiene. Quizás al principio no sepas cómo anclarte, pero al escucharte descubrirás que lo que te mueve dentro empezará a hablar por ti. Solo empieza hoy a hablar contigo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario