La natación a puesto a prueba mi paciencia y resiliencia. Siempre elijo ir a clases y si dieran un premio por no faltar me lo ganaría indudablemente.
Pero también he tenido días de mucha frustración. Días en los que siento que practico, escucho, corrijo, y aun así no avanzo como quisiera. Días en lo que un estilo me sale bien y a los ocho días todo fatal. Ese sentimiento de “estoy retrocediendo.” Trato de enfocar mi mente, y sin embargo el progreso parece invisible.
Y ahí aparece esa sensación de dolor, la de darlo todo y no ver resultados. Estoy haciendo algo mal o necesito darme más tiempo. Me he preguntado, tantas veces.
Si has avanzado solo que a veces el sentido de perfección nos gana.
Vi un video que me inspiró a escribir este artículo, decía: si sientes que has dado todo y las cosas no han salido bien, no te aferres a ese resultado, deja que las cosas se vayan revelando por si solas, no poner nuestra energía en preocuparnos y cuándo lo notaré, tu solamente sigue haciéndolo.
El valor más grande que podemos tener es seguirlo intentado y darnos el permiso de que nos vean fallar. Imagina que estás bailando en la multitud sin ritmo, sin pasos perfectos, pero disfrutando cada movimiento, sintiendo la música a tu manera.
Que regalo más precioso es olvidarte de las miradas y concentrarte en ti, en el deleite de hacer algo que te nace, algo que simplemente elegiste hacer, aunque aún no salga perfecto.
Siempre he dicho que en la vida lo bello es atreverse y sorprenderse de lo que podemos lograr, hay tareas que se nos dan natural, otras como por ejemplo mi nado que requieren un poco más de práctica.
La certeza interna.
Tengo la sensación de que un día, el menos esperado entraré en la piscina y mi cuerpo sabrá nadar. Fluirá en el agua sin pensarlo tanto y ahí sonreiré, porque dentro de mi siempre supe que ese momento llegaría.
La certeza interna es lo que nos permite seguir avanzando, eligiéndonos a nosotros mismos cada día. Es ese susurro interno que nos dice, sigue confía en tu camino, porque todo lo que haces hoy está construyendo a la persona y la vida que deseas mañana.
Esta sensación de darlo todo no solo me ha pasado en el agua; en mis relaciones también, cuando me entregaba tanto que empezaba perderme. Un día entendí que necesitaba poner un alto en el camino, no por rendirme si no para volver a mí.
En mi emprendimiento a veces me pasa lo mismo, hago, intento, me exijo, y cuando no fluye, me siento frente a mí misma. Y ahí en silencio, descubro que mi espíritu sigue en movimiento, en modo creación, buscado la manera de hacerlo mejor.
He aprendido que detenerse no
es retroceder,
es recordar desde dónde quiero avanzar.
El aprendizaje de todo esto es dejarme fluir desde mi esencia, sin exigirme llegar rápido y que todo lo que tenga que ser encuentre su propio curso.
Si tú en este momento estás sintiendo que das y no se ve materializado , revisa cómo te sientes contigo misma, cuando hacemos lo que elegimos hacer desde el corazón, la frustración es momentánea, pero cuando ese hacer viene de otro lado el desgaste es constante.
Escribe sí me he sentido frustrada en los comentarios. La frustración es parte del proceso, pero que te encuentre caminando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario