CÓMO APRENDER A SER UNA REALIZADORA DE TUS SUEÑOS

Hay una frase que siempre me acompaña, me da la confianza en lo que estoy construyendo.


“Soy una realizadora de mis sueños.”

Esa frase viene de una intuición: una certeza interna que he venido construyendo paso a paso.

Porque sí, a veces me disperso, no acciono, las cosas no funcionan y me pierdo un poquito.
Pero, aun así, dentro de mí aparece esa voz tranquila que dice:
“Lo vas a lograr. No sé cómo todavía, pero lo vas a lograr. Estás trabajando por ello.”

Y esa frase es un empujoncito extra.

La fuerza empieza en el ser, no en el hacer

Mi curiosidad es hacia adentro:
La fortaleza no nace en la acción.
Nace en el ser.

Para no tambalearme, necesito empezar por dentro:
construir confianza, serenidad, claridad.


Fortalecer esa parte mía que observa, que intuye, que se habla bonito, que sabe quién es, aunque el camino esté movedizo.

Porque antes de ser profesional, antes de ser emprendedora, antes de los roles y los títulos… estoy yo.
Y si yo no estoy sólida por dentro, nada afuera se sostiene.

Lo que construyo internamente se refleja en lo que creo externamente.
Por eso me trabajo: para ser alguien capaz de sostener lo que sueña.

Y cuando el ser se ordena… aparecen las acciones

Es curioso, pero cuando entro en ese estado de certeza, de calma y de confianza interna, todo empieza a moverse con más sentido. Dicen que cuando el discípulo está listo empiezan a aparecer maestros.

Me sorprendo preguntándome:
“¿Cómo puedo accionar mejor? ¿Qué es lo que realmente me sirve? ¿Qué debo soltar?”

Y ahí, paso a paso, la pirámide se va construyendo.
No se levanta con prisa.
Se levanta con inteligencia emocional, con sistemas de acción diaria, con decisiones serenas.

Prepararse para el éxito también es parte del camino

Hay algo más que he comprendido:
saber sostenerse por dentro también es prepararse para el éxito.

Porque el éxito no solo es acción.
El éxito exige capacidad interna:
para recibirlo sin miedo,
para administrarlo con sabiduría,
para crecer sin perderme a mí misma.


Quiero un éxito que pueda habitar, disfrutar, expandir.
Uno que llegue y me encuentre lista, estable y en paz. Y así también quiero que me encuentre el amor.

Por eso escribo esto hoy.
Porque mi trabajo de adentro—mi silencio, mi claridad, mis abandonos—es parte del proceso de realización.

Hoy me nombro así, sin duda: realizadora de mis sueños

Y lo digo desde la calma.
Desde la experiencia.
Desde esa mezcla de sensibilidad y firmeza que me habita.

Sé que lo voy a lograr.
Sé que estoy creando, aunque a veces me frene.
Sé que cada capa de mi ser está aprendiendo a sostener lo que viene.

Soy una realizadora de mis sueños.
Hoy te la regalo a ti, llévala contigo.

Únete a esta comunidad que crece desde adentro. Gracias por leerme.

 

LA RELACIÓN MÁS LARGA DE TU VIDA: CONTIGO MISMA

 

Hoy leí una frase que me sacudió “La relación más larga de tu vida es contigo misma” y wao ¿cómo llevo esa relación conmigo misma?

Me quedé un rato en silencio, no sabía cómo abordar tanta verdad, esas palabras me estremecieron y podía verlas desde diferentes ángulos:

¿Cómo me trato?

¿Soy ese tipo de persona que yo elegiría?

¿me gusta cómo me he comportado conmigo en esta vida?

Y al final, sentí que lo importante es cómo me he relacionado conmigo, cómo me llevado con lo que soy, con lo que siento, con lo que imagino para mi vida.

Porque si soy mi relación más importante, lo que importa es cómo me veo yo. Con los años esa mirada a evolucionado, esa relación mejoró cuando empecé a dejar atrás el rechazo, la autocrítica y le di permiso a mi caos interno.  

 

Este día me marcó

Recuerdo mucho este día, me sentía triste, mi vida no tenía dirección y el temor a estar dando vueltas sin rumbo me invadía. Ese día me tumbe en la cama. Literal.  Y dije: voy a dejar de resistirme, si quieres sentirte triste “Lili”, siente tu tristeza. Vive esa emoción.

Los primeros minutos mis ojitos no pararon de llover, al rato empecé a conectar con mi voz interna, me di interés propio. Me paré y escribí, nombré mis tristezas.

Por primera vez no me obligue a sonreír, no puse música para animarme.

Siento que ese día empecé a mejorar mi relación conmigo misma, se volvió una prioridad tratarme como alguien, que merece amor, respeto y cuidado. Sanarte empieza el día en que decides dejar de huir de ti.

No necesitas ser fuerte todo el tiempo lo que necesitas es no huir de ti. Te desafias al empezar autoconocerte

 

Lo que hoy veo

Hoy veo una mujer que se pone como prioridad, que se escucha, que se permite los silencios, que ya no lucha tanto por encajar y respeta sus procesos de aprendizaje.

Cómo lo he logrado. Mi conversación interna es a través de la escritura, me detengo frente a una libreta y dejo que mi ser interior se exprese. También creo frases y mantras que utilizo como anclas emocionales, los repito a diario para recordarle a mi mente en qué estoy trabajando.

Cada vez que me siento achicopalada me pregunto ¿Qué estoy negando que ya florece em mí? ¿esto realmente no lo sé hacer, o no estoy creyendo en mí?

¿Qué parte de mí está pidiendo ser escuchada? ¿Qué puedo hacer para acompañarme mejor hoy?

Quiero que saques tus propias conclusiones. En una charla un expositor dijo: es tan lindo ver como evoluciona una persona en sus redes sociales, como sus videos van mejorando, como su voz cambia, como su mensaje se pule. Y creo que es la metáfora más hermosa para decir que tu vida es un proceso, abrázalo.

 

Tu vida no está quieta, está tomando forma. 

 

Si esta reflexión te gustó compártela  con alguien que quieres que florezca como tú.